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Siente dificultad para respirar repentina o a lo largo del tiempo, como si no pudiera respirar lo suficientemente profundo para llenar de aire los pulmones.
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Siente opresión en la garganta y/o en el pecho.
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Tiene dificultad para respirar cuando está acostada boca arriba, y siente que debería levantar la cabeza con almohadas para dormir.